miércoles, 22 de octubre de 2008

1020. Lluís Torlá, medalla de bronce en 10.000 metros marcha. Realizó 40:29.57, segundo atleta español júnior de siempre tras Valentí Massana 40.14.17


Lluis Torla

El marchador español Lluís Torlá logró la medalla de bronce en los 10.000m marcha, durante la jornada de mañana de la cuarta jornada del Campeonato del Mundo Júnior, que se celebró en la ciudad polaca de Bydgoszcz. El marchador castellonense, que realizó 40:29.57 (segundo atleta español júnior de siempre tras Valentí Massana 40.14.17), cierra de esta espléndida forma su paso por la categoría júnior, en la que ya ganó el pasado año el mismo metal en el Europeo Júnior de Hengelo y reciéntemente el pasado mes de mayo un cuarto puesto en la Copa del Mundo de Cheboksary, además del récord de España en ruta en 10km marcha. Es el marchador español del futuro.


Fuente: rfea.es

RESULTADOS - Bydgoszcz 2008
ALBUM DE FOTOS (por José Peiró)

ENLACES:

1796. Horacio Nava finaliza décimo en la final del Circuito Mundial de Marcha. Gana Paquillo Fernández y Jefferson Pérez se despide de la marcha.

1255. Copa del Mundo IAAF de Marcha - Cheboksary 2008. España, tercera en 10 km. júnior hombres y Lluis Torla, récord de España (40:21).

1253. Brillantes victorias de los juniors Lluis Torla y Lorena Castrillo. Encuentro Internacional de Marcha - Podebrady (CZE).

martes, 21 de octubre de 2008

2036. En los primeros campeonatos en los que participa, Tamsyn Lewis consigue vencer, y además consigue una marca que la coloca entre las favoritas...


Tamsyn Lewis

2034. 40 ANIVERSARIO DEL BLACK POWER. Los puños de la dignidad humana. Smith fue la versión ligera y elegante de Usain Bolt. En México, tenía 24 años.


Peter Norman, Tommie Smith y John Carlos

Tommie Smith


SANTIAGO SEGUROLA

· La revolución viene de espaldas
· La madre de todos los récords

¿Quién es Tommie Smith? Los viejos aficionados al atletismo responderán rápido: uno de los mejores velocistas de la historia y el autor de uno de los gestos más impactantes del siglo XX. Sin embargo, su nombre ha adquirido una trascendencia menor que la decisión que cambió su vida. Hace dos meses, Smith charlaba con unos amigos en el vestíbulo de un hotel de Pekín. No había desaparecido la huella del sprinter que fue. Alto, fuerte, pero todavía esbelto, Smith emergía entre la gente que circulaba por el hall. Los curiosos se giraban y se preguntaban: “¿Quién es?”. Una suerte de magnetismo obligaba a prestarle atención, pero nadie relacionó aquella figura con un nombre y apellido concreto. Al fin y al cabo, Tommie Smith terminó orillado socialmente por el acto que protagonizó hace hoy 40 años el 16 de octubre de 1968. Fue en México, durante los Juegos Olímpicos, en un momento de enormes convulsiones sociales y políticas en el mundo. Sin embargo, es a hombres como Tommie Smith, o su compañero John Carlos, a los que se debe una realidad impensable en 1968. En tres semanas, un negro puede alcanzar la presidencia de los Estados Unidos.

Barak Obama es hoy en día la consecuencias de múltiples factores, incluida la lucha por los derechos básicos que mantuvieron un puñado de atletas a finales de los 60. La consagración de aquel combate se resume en una fotografía: tres atletas, dos estadounidenses y un australiano, dos negros y un blanco, sobre el podio, uno de ellos con el puño derecho levantado, cubierto por un guante negro, símbolo del Black Power. Su cabeza está levemente humillada. Una insignia destaca en el chándal. Se ha descalzado. Unos largos calcetines negros cubren sus pies. La medalla de oro cuelga sobre su pecho. Es el vencedor de los 200 metros. Es Tommie Smith. Le flanquean un chico blanco, con la misma insignia que lleva Smith, y un atleta que levanta su enguantado puño izquierdo. Uno es Peter Norman, sorprendente segundo. El otro, John Carlos, el exuberante velocista del Harlem neoyorquino. “Voy a hacer algo cuando termine la carrera”, le comentó a Smith minutos antes de la final. “Lo haré contigo”, añadió Tommie Smith.

No fue una acción premeditada, pero tampoco fue un gesto irreflexivo. Un año antes, John Carlos y Tommie Smith participaron en la génesis del Proyecto Olímpico Pro Derecho Humanos que alimentó Harry Edwards en la Universidad Estatal de San José, en California. Edwards, un hombrón de más de 100 kilos de peso y 2,03 metros de altura, daba clases de Sociología en el centro universitario después de una discreta trayectoria como atleta. Tenía ideas y carisma. Era un rebelde de su tiempo. Su influencia alcanzaba al campus de UCLA, una de las universidades más influyentes y poderosas de Estados Unidos. Reclamados por Edwards, una docena de atletas negros amenazaron en 1967 con el boicot a los Juegos de México 68. Entre otras exigencias figuraban el boicot al régimen racista de Suráfrica, la dimisión de Avery Brundage —presidente del Comité Olímpico Internacional, conocido por sus ideas reaccionarias— y la inclusión de un entrenador negro como ayudante de los técnicos del equipo estadounidense de atletismo. En el grupo de Edwards destacaban Tommie Smith y Lee Evans, los dos mejores cuatrocentistas del mundo, el vallista Lee McCullouch y la gran estrella del baloncesto universitario: Lew Alcindor, cuyo tirón entre la comunidad de deportistas negros confirió una especial credibilidad al movimiento de Edwards.

Un año después, Alcindor, conocido después como Kareem Abdul Jabbar tras su conversión al Islam, se negó a jugar en los Juegos Olímpicos. Tommie Smith, John Carlos, Lee Evans, Jim Hines, Ralph Boston y Bob Beamon, es decir, todas las estrellas del atletismo norteamericano, decidieron participar. Lo que hicieron fue algo inolvidable. Protagonizaron la semana de los milagros. Por primera vez en la historia, el hombre bajó de 10 segundos en los 100 metros, de 20s en los 200, de 44s en los 400. Beamon mejoró el récord mundial de longitud en 55 centímetros. Aquellos atletas se adelantaron en muchos años a su tiempo. Puede que les ayudara el delgado aire de México y sus 2.600 metros de altura. Pero, sobre todo, les empujó un espíritu incendiario. Querían lanzar un mensaje al mundo y lo enviaron más alto y más potente de lo que nadie se imaginó.

Smith, el séptimo entre 12 hermanos de una familia de recogedores de algodón, conoció en su infancia todas las privaciones y los abusos que marcaron su espíritu crítico. Fueron sus piernas las que le permitieron salir de la marginalidad. Con 21 años era el sprinter más completo del mundo. Alto —1,92 metros—, delgado, con una zancada maravillosa, Smith fue la versión ligera y elegante de Usain Bolt. En México, tenía 24 años y acababa de terminar sus estudios. Lavaba coches mientras esperaba que llegaran los Juegos Olímpicos. Rechazó la oferta de los Rams de Los Ángeles de la NFL porque no quería perder su condición amateur. De lo contrario, no podría participar en México.

John Carlos era el favorito por el antecedente de los trials. El atleta neoyorquino ganó con una marca espectacular —19.7 segundos—, pero el registro fue anulado porque sus zapatillas, conocidas como dientes de tiburón, estaban demasiado claveteadas. En las semifinales, Carlos consiguió la mejor marca: 20.10 segundos. Tommie Smith se quejó de un dolor en el muslo. Temió que el amago de tirón le impidiera disputar la final. Se reunió con Bud Winter, su venerado entrenador, y le pidió consejo. Cuatro horas después, estaba en la pista. John Carlos ocupaba la cuarta calle. Smith, la tercera. En la grada, Denise Pascal, la esposa de Tommie Smith, tenía un regalo para su marido: un par de guantes negros.

La carrera fue histórica por muchas razones. Por su belleza, en primer lugar. John Carlos arrancó como un obús. Salió de la curva con metro y medio de ventaja sobre Smith. De repente, ocurrió algo casi sobrenatural. Sin aparente esfuerzo, en sólo cuatro zancadas, Smith se recuperó y voló imperial hacia la meta. En los corrillos, le llamaban Jet. Allí se vio la razón del apodo.Quizá nunca se haya asistido a una demostración de tanta armonía, serenidad y eficacia. Diez metros antes de la llegada, Smith extendió sus brazos en cruz y cruzó la meta. Detrás, un incrédulo Carlos se resignó tanto que cedió el segundo puesto al australiano Norman, cuyos 20.07 segundos aún son récord nacional.

En el vestuario, Smith y Carlos hablaron de la protesta. Había dos guantes. No tenía sentido que Smith se enfundara los dos. Le cedió el izquierdo. En el túnel del estadio conversaron con el tímido Norman. Le ofrecieron la insignia del Proyecto Pro Derechos Humanos. Norman se la colocó en el chándal. Los tres se dirigieron al podio. Sonó el himno estadounidense. El resto está recogido en una de las fotografías más célebres de la historia. Sus consecuencias fueron desastrosas para los atletas. Smith y Carlos fueron obligados a abandonar la Villa Olímpica. Durante meses recibieron amenazas de muerte. Sus carreras quedaron marcadas. Vivieron siempre en las antípodas del estrellato, vidas duras, sacrificadas, trágicas en el caso de John Carlos, cuya mujer se suicidó años después, o de Peter Norman, que no pudo disputar los Juegos de Múnich 72 y terminó alcoholizado. Pero detrás del sacrificio personal queda un legado imperecedero. El gesto de Smith, Norman y Carlos fue decisivo en la lucha contra cualquier forma de segregación en el deporte y, por extensión, en la sociedad. Cuarenta años después, las cosas nos son perfectas, pero tampoco iguales.

Fuente: marca.com

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2033. 40 ANIVERSARIO DEL SALTO DE FOSBURY: La revolución viene de espaldas. En México, los espectadores se ríen cuando observan su primer intento...

2032. 40 ANIVERSARIO DEL 'BLACK POWER'. La madre de todos los récords. Por fin, aparecieron los números en el marcador situado junto al foso: 8,90 m.

1988. Los puños negros cumplen 40 años. Dos atletas estadounidenses removieron las conciencias de medio mundo al levantar el puño en señal de protesta.

2032. 40 ANIVERSARIO DEL 'BLACK POWER'. La madre de todos los récords. Por fin, aparecieron los números en el marcador situado junto al foso: 8,90 m.


Bob Beamon

Irving Saladino


Por SANTIAGO SEGUROLA

· Los puños de la dignidad humana
· La revolución viene de espaldas

Una obsesión martirizaba a Bob Beamon poco antes de su primer salto. Nadie le prestaba demasiada atención, excepto los saltadores que esperaban su turno. Dos de ellos estaban sentados en un banco, junto al callejón. No eran gente cualquiera. Ralph Boston, ganador en los Juegos Olímpicos de Roma 60, disfrutaba desde hacía tres años del récord del mundo. Su marca, 8,35 metros, había sido igualada por el soviético Igor Ter Ovanesian, el más elegante entre los saltadores de su tiempo. Boston charlaba con el galés Lynn Davies, campeón olímpico en Tokio 64. De campeón a campeón, Davies le confesó su pálpito a Ralph Boston: “Si alcanza bien la tabla, Beamon va a reventar el récord del mundo”.

Cerca de 40.000 personas se habían congregado en el estadio Olímpico de México. La gente acudía fascinada por la multiplicación de proezas. Dos días antes, Tommie Smith había triturado el récord mundial de 200 metros. Las marcas se derrumbaban con estrépito. Una sensación irreal, o de realidad mágica, presidía la mayoría de las pruebas de saltos y velocidad. Comenzó a extenderse la idea de las favorables condiciones de México para ciertas especialidades. Situada a 2.600 metros sobre el nivel del mar, la ciudad permitía a los sprinters y saltadores beneficiarse de una menor densidad del aire, el 23% más ligero que en una ciudad costera. Para Bob Beamon, un neoyorquino del Queens, el único aspecto meteorológico que le preocupaba era la inminente tormenta. Negros nubarrones acechaban el estadio. Tenía que sacar ventaja antes del aguacero.

La obsesión de Beamon era estrictamente técnica. Con sólo 21 años, había dedicado al atletismo menos pasión que al baloncesto. Poseía un don natural para saltar, desde luego. Pocas semanas antes de los Juegos había logrado una marca de 8,33 metros, a dos centímetros del récord mundial. Desde el año anterior, defendía el récord mundial en pista cubierta, con 8,25 metros. Era el saltador con más condiciones, pero no estaba nada claro que fuera el mejor. Su porcentaje de saltos nulos resultaba desalentador. Beamon se había convertido en un tiro al aire. Si pillaba bien la tabla, era invencible. Por desgracia, casi nunca lo lograba. Un día antes de la final, Beamon sufrió lo indecible para entrar en la final. Dos nulos sucesivos, le obligaron a un salto de seguridad en su último intento clasificatorio. Ni tan siquiera pisó la madera, pero alcanzó su objetivo.

Pocos años antes, en el instituto del barrio de Jamaica, distrito de Queens, Beamon se había convertido en una leyenda local. Anotaba una media de 20 puntos en el equipo de baloncesto y su calidad natural como saltador destacaba sobre los demás juveniles. Era alto (1,91 metros), flaco y rápido. Se apasionaba más por el baloncesto que por el atletismo, pero estaba infinitamente más dotado para saltar que para jugar. Fueron sus progresos en la longitud la llave de su ingreso en la Universidad de North Carolina A&T y luego en la de Texas-El Paso, un centro que acababa de saltar a la fama por un episodio relevante. En 1966, cuando la universidad se denominaba Texas Western, su equipo de baloncesto ganó la final del campeonato de Estados Unidos. La singularidad residía en el quinteto: por primera vez en la historia, todos los titulares era negros.

Su poca atención a la técnica de salto le preocupaba más que nunca aquella tarde del 18 de octubre. No podía permitirse un nulo. No podía esperar a que descargara la lluvia. Necesitaba un salto para colocarse al frente de la clasificación. En la pista, los atletas de 400 metros esperaban el disparo de salida. Lee Evans, Larry James y Ron Freeman estaba a punto de colocarse en los tacos. Miraron hacia la zona donde se disputaba la final de longitud. Beamon comenzó su carrera. El viento se agitó a favor del atleta. La tormenta estaba a punto de estallar. En todos los sentidos. Beamon se lanzó en una carrera rapidísima, hasta alcanzar el punto final de la batida. Pisó toda la tabla, pero la puntera de su zapatilla no dejó ninguna huella en la plastilina. El nulo estaba salvado. Acababa de comenzar el vuelo más célebre de la historia. Beamon se elevó hasta una cota sorprendente, con las dos piernas abiertas y encogidas, un enorme y desconocido pájaro sobre un foso de arena. En lo que pareció un vuelo más prolongado de lo normal, Beamon no perdió en ningún momento la coordinación. Cayó con los dos pies paralelos en la arena, desde donde salió rebotado hacia delante. “Eso ha sido muy largo”, comentó Freeman a sus compañeros de la final de 400 metros. Ralph Boston y Lynn Davies brincaron desde el banco. Beamon se dirigió rápidamente a un costado del foso.

Por primera vez en los Juegos Olímpicos, la medición se efectuaba a través de una célula óptica, colocada en un raíl. Un juez comenzó a mover la célula por el carril. Cuando llegó a los 8,50 metros, el aparato óptico cayó al suelo. El raíl no daba para más. “Es un salto increíble”, le aseguró un juez a Beamon. Se pidió una cinta métrica. En el estadio comenzó a cundir la impresión de que había sucedido algo sobrenatural. La salida de los 400 metros se aplazó hasta que se calmaran los ánimos. La primera condición estaba resuelta: el viento había soplado favorablemente a Beamon con una velocidad de 2m/s, el máximo legal permitido. Ahora les tocaba a los jueces dar noticia de la marca. Fue un procedimiento moroso. Una y otra vez se revisó la medición hasta acreditar la seguridad de lo impensable. Por fin, aparecieron los números en el marcador situado junto al foso: 8,90 metros. Beamon acababa de superar el récord mundial por 55 centímetros, un avance colosal que trastornó a todo el mundo.

Beamon comenzó a correr y saltar, víctima del shock. Cayó de rodillas en la pista, en la sexta calle, apenas sostenido por Ralph Boston, que le comunicó la magnitud verdadera de la marca. Beamon no conocía el sistema métrico decimal. Boston, frecuentador de las reuniones de atletismo en Europa, le convirtió la marca al sistema anglosajón: “No son 29 pies, Bob. Son 29’2 ½”. Abrumado por la impresión, Beamon comenzó a tiritar y sollozar. Sus rivales comprendieron el significado del salto. “Comparado con eso, todos nosotros somos unos niños”, comentó Igor Ter Ovanesian. “No hay manera de saltar en estas condiciones. Nos ha vencido un hombre que ha saltado a otro mundo”. La marca aniquiló la final. El segundo clasificado, el alemán oriental Beer, saltó 8,19 metros. Ni la altitud, ni el buen viento, ayudaron a los saltadores. Habían caído ante la madre de todas las marcas, el récord destinado a durar eternamente. Duró 23 años. En agosto de 1991, Mike Powell se anticipó a la tormenta que estaba a punto de desatarse en Tokio para batir por cinco centímetros la marca de Beamon, el récord de todos los récords. 

Fuente: marca.com

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1988. Los puños negros cumplen 40 años. Dos atletas estadounidenses removieron las conciencias de medio mundo al levantar el puño en señal de protesta.

1484. Irving Saladino vence en longitud con la peor marca desde Múnich'72. EL PANAMEÑO SE LLEVÓ EL ORO CON 8,34 METROS.

1143. Irving Saladino buscará hacer historia. Quiere el primer oro para su país. Tiene entre cejas batir el récord mundial de Mike Powell de 8.95.

296. Llega 'el hombre nueve' Los expertos auguran que Irving Saladino será el primero en pasar de 9 metros.

231. Irving Saladino vuela hasta los 8,73 metros en Hengelo. EL PANAÑEMO LOGRÓ EL MEJOR SALTO EN CATORCE AÑOS.

2031. Vallehermoso, una instalación deportiva que ha formado parte del paisaje del distrito desde los años sesenta.


(Foto: Miguel G. Rodríguez)

Vallehermoso

Ya han comenzado las obras de demolición del estadio Vallehermoso, para proceder, posteriormente, tras cinco meses, a la construcción de un futuro centro deportivo más completo.
Comienza la demolición del antiguo estadio Vallehermoso, una instalación deportiva que ha formado parte del paisaje del distrito desde los años sesenta. La última vez que abrió sus puertas fue el año pasado, en la penúltima edición del Meeting de atletismo de Madrid.

A partir de ahora se completará una primera fase, que consistirá en la demolición de estas instalaciones deportivas y el traslado de una de las partes del graderío al polideportivo de Moratalaz. Esta fase durará cinco meses. A partir de entonces, comenzará la segunda, que consiste en la construcción de un nuevo estadio, el centro deportivo Vallehermoso.

Espacio deportivo
Este nuevo centro deportivo contará principalmente con una pista de atletismo de 400 metros de longitud, y unas gradas para 10.000 espectadores. Pero adyacente a la pista principal, habrá diversos espacios auxiliares como un pabellón polideportivo, una piscina, tres salas auxiliares para múltiples disciplinas deportivas u otras zona al aire libre.

El estudio de arquitectura Cano Lasso ha sido el encargado de diseñar el proyecto tras haber ganado en el pasado 2007 el concurso convocado por el Ayuntamiento de Madrid. Uno de los arquitectos, Alfonso Lasso, presente en la demolición del estadio, declaró a los medios que el centro estará rodeado de una extensa zona verde.

Javier Marzal

Fuente: gacetas locales.com

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1976. Cae el templo del atletismo madrileño. El nuevo estadio Vallehermoso acogerá 10.000 espectadores y tendrá piscinas.

1702. Cuestiona Carl Lewis récords de jamaiquino Usain Bolt en Beijing 2008. Jamaica no tienen un programa antidopaje eficaz y preciso como el que...

1125. El Estadio de Vallehermoso cerró con un control de jabalina celebrado el 26/07/2007.

2029. Víctor Gonzalo, el ‘rey’ del Mediterráneo. Sumó su tercera victoria de cuatro participaciones en la historia de esta maratón.


Víctor Gonzalo, vencedor de la prueba, cruzó por línea de meta llevando de la mano a su pequeña hija (año 2007).

Víctor Gonzalo

Víctor Gonzalo consiguió ayer su tercera victoria de cuatro participaciones en la Maratón del Mediterráneo que se disputó entre las poblaciones de Castelldefels-Gavá y Sitges. El atleta de la A.E. Blanc i Blau cubrió la prueba en un tiempo de 2h:34.06, un registro nada desdeñable si tenemos en cuenta que hace pocas semanas corrió esa misma distancia en Berlín –justamente en la prueba en la Haile Gebreselassie batió el récord del mundo–. Víctor Gonzalo, ese día, acreditó 2h:26. En el colmo de las ‘locuras’este entrenador de atletas –entre otros, de Rafa Jofresa, ex Joventut de Badalona– y de pasado ciclista anunció que también participará en la inminente maratón de New York. ¡Tres carreras en un mes...! La prueba femenina fue ganada por Encarna Nuñez, del CA Vic, que debutaba en la distancia. El segundo puesto fue para el italiano del J.A. Sabadell, Carmelo Quattrocchi, que corrió de menos a más y fue remontando posiciones. Los dos primeros clasificados ayer repitieron los puestos obtenidos el año pasado.

Mario Mazana (31:03) y Estrella Ribó (39:00) fueron los mejores en los 10 kilómetros. En la prueba masculina, hubo una gran rivalidad que sólo se resolvió en los metros finales. El segundo puesto lo ocupó un clásico de la’populares’, Benito Ojeda (31.09).

1.543 atletas finalizaron la prueba de los 10 kms. y 267 hicieron lo propio en la maratón. El Diario SPORT fue el periódico oficial de la prueba.

Fuente: sport.es

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2028. En su largo regreso a Ítaca, Joan Manuel Serrat para de nuevo en el Auditorio Nacional. “Es fantástico ser artista, se lo recomiendo a todos”

1737. 'El Michael Phelps ciego'. ENHAMED ENHAMED SE DESPIDE CON CUATRO OROS. Ha rebajado en 14 centésimas el récord del mundo de 50 libres.

1722. Manuel Romero Maeso y Juan Ángel Alonso Castejón, del Atlético Getafe, en la cuarta Maratón Alpina, mayo 2006.

2028. En su largo regreso a Ítaca, Joan Manuel Serrat para de nuevo en el Auditorio Nacional. “Es fantástico ser artista, se lo recomiendo a todos”


Serrat volvió a enamorar a sus “cómplices” Foto: Notimex

Joan Manuel Serrat


Tania Molina Ramírez

Serrat sonríe. Parece la sonrisa de quien no pierde fe en la humanidad. Parece la sonrisa de quien se siente muy afortunado de poder hacer lo que más disfruta y de que la gente lo disfrute. “Bienaventurados”, se describió a sí mismo y al pianista Ricard Miralles durante el concierto en el Auditorio Nacional, “bienaventurados por tenerlos aquí”.

En otro momento lo dijo con su característico estilo desenfadado y jocoso, tras quedarse mirando a la gente que aplaudía, parado a la orilla del escenario: “¡Eso de ser artista es fantástico! Se lo recomiendo a todos, déjenlo todo, abandonen su trabajo, su familia. Hacemos lo que queremos y la gente nos aplaude”.

Y sí, este sábado, el público reunido en un recinto lleno mostró su inmenso cariño por el músico catalán y no lo quería dejar ir.

Tras despedirse, Joan Manuel Serrat y Ricard Miralles regresaron al escenario, agradecidos, unas cinco veces, recibidos con una ovación de pie.

En una de ésas, Serrat recitó uno de los poemas que para él son un referente, Ítaca, del gran poeta griego Constantino Cavafis: “Cuando emprendas el regreso a Ítaca/ pide que el camino sea largo,/ rico en aventuras, rico en experiencias”.

Cerca de dos horas y cuarto, acompañado de guitarra y piano, Serrat le cantó al amor, a las mujeres, a los hijos, a las luchas cotidianas, vamos, a la vida misma. Interpretó muchas de sus emblemáticas canciones, llenas de sencilla sabiduría, que han acompañado a varias generaciones, como Penélope, Fiesta, Esos locos bajitos, Aquellas pequeñas cosas y Tu nombre me sabe a hierba.

Compositor fundamental

Serrat, uno de los compositores fundamentales de habla hispana, fue descrito por el músico español Joaquín Sabina, con quien hizo gira el año pasado: “No en vano es el único cantante que ha sabido meterse en el corazón y en la memoria de varias generaciones de españoles y latinoamericanos… Le basta con salir al escenario, para que, inmediatamente, las chicas quieran ser sus novias, las señoras sus madres, los chavales sus colegas, todos sus cómplices”.

Durante el concierto, de vez en vez, el cantante y el pianista intercambiaban miradas de complicidad. Esa complicidad, esa vieja amistad que hay entre ellos después de cuatro décadas de trabajar, por temporadas, juntos (Miralles es compositor y arreglista clave de Serrat).

El cantante mostró, sin tapujos, el amor por este hombre, más reservado. Al presentarlo lo llamó “mi maestro, mi cómplice y todo”, parafraseando a Mario Benedetti, mientras lo abrazaba por la espalda, cosa que el pianista tomó con humor y un poco de pena.

“Le debo mucho –siguió Serrat– … ¡julio, agosto, septiembre y lo que llevamos de octubre!… (pero) en el Auditorio no hay que hablar de plata, es como ofender la figura de un profe”, dijo enigmáticamente. “Como dice un viejo proverbio oriental: cuando el dinero habla, la verdad calla; y de eso nos estamos enterando un huevo estos días.”

Serrat no sólo cantó las historias. Entre piezas, narró entretenidas historias, acompañadas del piano de Miralles, en muchas de las cuales se reía de sí mismo, la incauta víctima. Como aquella que contó sobre cómo cuando su madre estaba preñada de él, decidió que era nena: “el castigo por desobedecer fue pasar la primera parte de mi niñez vestido de rosa; hacer caca en un orinal rosa, eso deja huella”. Luego entonó, en catalán y castellano, Si hagués nascut dona (Si hubiera nacido mujer), dedicada a todas las mujeres, porque “alguna vez tuvieron que pagar un impuesto por haber cometido el pecado de haber nacido mujer”.

Ésta fue la primera de dos fechas en el Auditorio Nacional (la segunda fue este domingo), como parte de la gira Serrat 100 x 100, que incluye numerosos conciertos en distintas ciudades de la República Mexicana (www.jmserrat.com).

Cuando sirvió champán para Miralles y él, brindó, dirigiéndose al público: “A su salud, porque no pierdan nunca la sonrisa que les ilumina la cara, porque como dice un viejo y sabio proverbio oriental: hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda”.

Fuente: jornada.unam

ENLACES:

2008. Recuerdos: Joan Manuel Serrat en el homenaje a Lola Flores en 1994.

2005. Todos sabemos que los hombres, dependiendo de la edad, tienen un número limitado de relaciones sexuales que los deja durmiendo como lirones.

1907. Tamsyn Lewis: su madre, Carolyn Wright, consiguió ser campeona nacional de salto de altura en seis ocasiones y su padre, Greg Lewis, llegó a...

1662. Abderramán Ait Khamouch: ''Sueño con ser el abanderado de Madrid 2016''.

Atleta paralímpico español. Huyó de la miseria jugándose la vida como todos sus compatriotas. Llegó hace seis años en patera, al tercer intento. Peleó para quedarse y se nacionalizó corriendo y trabajando duro.

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Tiene un libro en mente y seguro que lo escribirá. Su peripecia, desgraciadamente, no es nueva. Cada día nacen mil historias como la suya. Abderramán Ait Khamouch (Mellab, Marruecos, 9-11-1986) recibió la nacionalidad española el pasado mes de agosto, y el próximo martes inicia su participación en los Paralímpicos. Es de los favoritos al podio en el milqui, como llama él al 1.500. También correrá los 800. Se merece la mayor de las suertes. Como todos sus admirables compañeros de delegación.

--Para que se haga cargo del tipo de entrevista: ¿me puede explicar cómo perdió el brazo derecho?
--No lo perdí, me lo perdieron.

--¿Se lo perdieron? ¿Se trató, pues, de una negligencia médica?
--Se trató de miseria, de pobreza. Yo nací en Mellab, en pleno desierto, en la zona de Merzuga. Allí no hay nada. Y, cuando digo nada, es nada.

--Sufrió un accidente y supongo que no pudieron o no supieron curarle.
--Me caí a un pozo cuando tenía 8 años. Cuando me encontraron, no pudieron llevarme a ningún sitio a curarme, porque allí no hay ni dispensario. Así que me ataron un trapo, en plan torniquete, en el brazo. Con el tiempo, el brazo se gangrenó y tuvieron que amputármelo.

--Ese fue su primer sufrimiento, pero aquello no le impidió seguir peleando por abrirse camino.
--No sé si en España existe un refrán parecido al nuestro, pero nosotros decimos que "si quieres la miel, has de soportar la picada de las abejas". Salí de allí muy joven, aprendí idiomas, especialmente el francés, y viaje a El Aayún para abrirme camino. Trabajé de guía y en una tienda y, cuando me enteré de que el propietario era el kapo de las pateras, le pedí que me metiese en una.

--¿Cuantos años tenía cuando intentó la primera travesía?
--La primera, la segunda y la tercera: tenía 15 años. La primera falló porque se estropeó el motor, la segunda naufragó y, a la tercera, llegamos a Fuerteventura después de 25 horas. Éramos 36 personas. Fue durísimo, inimaginable para cualquier espa- ñol, para nadie que no haya sufrido la miseria, la impotencia de haber nacido en un país sin futuro.

--¿Cuánto pagó por el servicio?
--Cada uno pagó 1.000 euros, pero a mí el jefe no me quiso cobrar.

--Le duele recordarlo.
--Me resulta imposible de explicar. ¿Sabe por qué? Porque, a menudo, cuando veo a los jóvenes de aquí quejarse por vicio, pienso: "Qué vida más fácil tienen... ¡y encima se quejan! Si viniesen de donde vengo yo, de donde venimos todos los que intentamos buscarnos la vida, primero jugándonosla, tal vez no se quejarían por simples bobadas".

--¿Cuál es el problema de verdad?
--En Marruecos, amigo, no hay futuro. No es un problema de que el país sea pobre: es un problema de la dictadura que existe allí. Yo tengo amigos licenciados sin trabajo. Nuestro Gobierno... mejor me callo.

--Usted jamás se rindió y parece que va consiguiendo sus objetivos. ¿Cuántas picaduras ha soportado?
--Todas, y las que me quedan. Solo he sobrevivido, no más. Al llegar a Fuenteventura me escondí cinco días en las montañas, sin comer ni beber. Luego me detuvo la Guardia Civil, fui a un centro de acogida, me escapé a Las Palmas. No me pregunte cómo, pero llegué a Madrid y, finalmente, aterricé en Barcelona.

--Y, en Barcelona, se puso a correr.
--Siempre corrí, es lo que mejor hago. En Marruecos, todo el mundo corre para ver si acaba siendo El Gerruj o Said Auita. En Barcelona, volví a un centro de acogida, pero empecé a tener la sensación de que contaba para alguien, de que tenía ayuda. Y, sí, empecé a trabajar en un párking por la noche, a descargar a cualquier hora, a trabajar donde fuese.

--Hasta que un día se apuntó a la Cursa de El Corte Inglés.
--Así es. Yo no sabía lo que era, cuántos kilómetros eran, de dónde salía y adónde llegaba, pero me apunté. A los cinco kilómetros estaba ya muerto, ¡muerto!, pero no podía retirarme, porque no sabía cómo volver al inicio, donde había dejado mi mochila. Así que no tuve más remedio que acabar la carrera para regresar, con todos, al punto de salida.

--Y empezó a perseguir su sueño sin dejar de correr y correr.
--Me apunté al Club Nou Barris (ahora pertenezco a la Associació Esportiva Blanc-i-blau) y, hace tres años, fui al campeonato de España que se hizo en Getafe y gané. Y tuve la suerte de conocer a Héctor García, mi entrenador, que me ha ayudado un montón. Y llegó una pequeña beca, la nacionalización y, ahora, los Paralímpicos representando a España, que es el país que me ha dado todo lo que tengo. Voy a por el oro para España, tanto en mi prueba de 1.500 como en los 800. Quiero esa medalla porque necesito una beca mejor para poder enviar más dinero a mis padres, en Mellab, y atender a mi hermano Jose, de 15 años, que está en un centro de acogida en Bilbao tras llegar, como yo, en patera. Mi lucha aún no ha concluido.

--Veo que ha cogido carrerilla y no va a parar hasta los Juegos Olímpicos de Madrid, en el 2016.
--Pues, mire, ese es otro de mis sueños: ser el abanderado español en Madrid 2016 y correr el maratón con 30 años. Si López Lomong, un mediofondista como yo, de Sudán, ha acabado siendo el abanderado de Estados Unidos en Pekín, ¿por qué no puedo ser yo el abanderado de España en los Juegos del 2016?

Fuente: el periodico.com

ENLACES:

1736. El atleta Abderrahman Ait Khamouch logra el bronce de los 800 metros en la última zancada. SUBCAMPEÓN PARALÍMPICO EN LOS 1.500 METROS.

1715. "Pasé cinco días escondido en las montañas". ABDERRAMÁN UIT KHAMOUCH Plata en 1.500m en los Paralímpicos de Pekín.

1663. De la patera a la plata para España en los 1.500 metros. AIT KHAMOUCH ES EL PRIMER PARALÍMPICO ESPAÑOL NACIONALIZADO.

953. ENTREVISTA a Ángel David Rodríguez: "Los blancos entrenamos más y corremos menos" Es el hombre blanco más veloz del mundo en 2008.


, flamante plusmarquista de 100 metros, es el hombre blanco más veloz del mundo en 2008. Se entrena desde que tenía 12 años (ahora tiene 28) con una mujer, Dunia Martín. Mañana corre en .

Ángel Cruz | 04/07/2008

Récord de España con 10.14 y mejor blanco del año en los 100. ¿Qué le parece?

No esperaba tanto. Sabía que estaba bien por competiciones anteriores, pero pensaba en 10.20, no en 10.14. Cogí una buena salida y luego progresé bien.

Y venció al subcampeón olímpico y campeón europeo, .

Ha sido una pasada, pero no está a tope. Este año bajará de nuevo de los diez segundos. Pero sí, en Salamanca le gané. Le cogí ventaja en la salida y pensé que me iba a pasar después, cuando desplegase su zancada, pero no pudo.

Mañana, en el mitin de. ¿Qué espera?

Ojalá pudiera repetir la marca, pero no será fácil.

Usted es el mejor blanco de 2008. ¿Cuál es el secreto para vencer a los negros?

Son superiores. Sólo hay que mirar los ránkings. Los blancos nos entrenamos mucho y corremos poco y los negros corren mucho y se entrenan poco. Es la clave. Yo veo algunas veces entrenarse a y la verdad es que yo lo hago con más intensidad. Pero él tiene 9.86 y yo 10.14...

A usted le entrena en una mujer, Dunia Martín. No es un caso único, pero tampoco es frecuente.

Me preparo con Dunia Martín desde que yo tenía doce años, así que es como una segunda madre para mí (risas). Me va muy bien.

Hábleme de los tres grandes de la velocidad actual. ¿Qué me dice de y sus 9.72, récord del mundo en los 100 metros?

Lo de este tío es impresionante. Yo puedo mover las piernas a la misma velocidad, pero él mide 1,96, o más, y yo 1,78. ¿Qué le voy a hacer?

¿Y los 9.68 con viento excesivo de ?

Había hecho 9.77 legales antes, así que era normal. Yo creo que esos 9.77 son más valiosos. Ya lo publicasteis vosotros.

Falta , el plusmarquista anterior. ¿Quién le gusta más de los tres grandes velocistas actuales?

es físicamente el mejor, pero parece que le falla el coco en las grandes competiciones. es el que mejor compite de los tres y tiene muy asumida esa cosa de los estadounidenses, eso de que van a ganarlo siempre todo... Es el más divo de los tres. Con y con puedes hablar tranquilamente, te cuentan sus planes, son gente muy normal... Con es otra cosa.

Los 100 metros están marcados por el dopaje: , , , ...

Ahora estamos más tranquilos, porque estos casos son de hace tiempo. Los mejores están más controlados. Los tres de los que hablamos corren mucho, pero es que tienen unas facultades tremendas.

Fuente: as.com

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1944. El Playas hace una oferta a Ángel David Rodríguez y Frank Casañas para completar su gran equipo. Los dos fueron olímpicos en Pekín.

1464. Ángel David Rodríguez y Jackson Quiñónez, siguen adelante. Berta Castells, dificil lo tenía en la calificación y lanzando unos pobres 62,44m...

942. Presentación del Meeting Madrid 2008 de Atletismo. Tuvo lugar en el Salón de Actos del Palacio Cibeles, presidido por D. Alberto Ruiz-Gallardón.

79. El premio de poesía Paul Beckett, para Óscar Martín Centeno. En 2007 recibió el premio Nicolás del Hierro por su libro Las Cántigas del Diablo.


Óscar Martín Centeno

El Premio Paul Beckett de Poesía convocado anualmente por la Fundación Valparaíso, con sede en Mojácar (Almería), ha sido concedido en su IX edición, al libro titulado Sucio tango del alma, del que es autor, el poeta Óscar Martín Centeno.

Participaron 216 libros, procedentes de España, Argentina, Costa Rica, Cuba, Chile, Perú, El Salvador, Guatemala, México, Uruguay, Venezuela, Inglaterra, Francia, Dinamarca, Israel y los Estados Unidos. El jurado estuvo integrado por Dª. Margarita Arroyo (Escritora y Poetisa), D. Santiago Castelo (Poeta y Subdirector de ABC), D. Jesús Mateos (Poeta y Patrono de la Fundación Valparaíso), D. Jesús Munárriz (Director de Ediciones Hiperión) y D. Carlos Murciano (Premio Nacional de Poesía), bajo la presidencia de Antonio Murciano, de la Real Academia Hispano-Americana de Cádiz. El premio está dotado con 4.000 euros, y lleva implícita la edición del libro ganador, en la colección "Beatrice", creada al efecto.

Sucio tango del alma es una colección de poemas de amor y desengaño, en los cuales, siguiendo los esquemas clásicos del tango argentino, Óscar habla de un amor apenas conocido y recordado siempre.

Óscar Martín Centeno nace en Madrid, en 1977. Licenciado en Historia y Ciencias de la Música y diplomado en Magisterio Musical por la Universidad Autónoma de Madrid, ha realizado también estudios de Filología Hispánica. Actualmente trabaja como profesor de Música y dirige, desde 1995, la empresa Grupo Artístico 8, con la que organiza recitales poéticos, publicaciones y festivales de música, arte, literatura y teatro. Ha obtenido diversos galardones, tanto literarios como en el campo de la gestión cultural, y participa en varias antologías. Durante los últimos años ha realizado varios recitales poéticos, donde la música en directo y el uso de las nuevas tecnologías audiovisuales acompañan la lectura de los versos. Actualmente dirige el programa Octo Digital, dedicado a la literatura, la música y el arte. Parte de su creación audiovisual y poética puede consultarse en la web: www.grupoartistico8.com

Recibió el premio Florentino Pérez-Embid en el 2006 de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, por su primer libro Espejos enfrentados, publicado por la editorial Rialp en la colección Adonais. En 2007 recibió el premio Nicolás del Hierro por su segundo libro Las Cántigas del Diablo, publicado este mismo año.

SOÑANDO UNA CARICIA

Tumbo tu cuerpo entre mis manos

y lo acaricio inmóvil,

como si te rozara

con el susurro triste de los dedos

y tu piel encendida se volviese

un sollozar de huellas dactilares.

Así guardo memoria para el tacto

del sudor que corría por tus poros,

del temblor de tus pechos, y del aire

que encima de tu piel reverberaba

en la noria secreta que prendía el amor.

José Luis Garcia

Fuente: madrimasd.org

ENLACES:

1678. Conferencia de Nicolás del Hierro en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, el lunes 22 de septiembre de 2008, a las 20 horas.

618. José Verón Gormaz y Nicolás del Hierro, presentaron libros en la Sala Trovador, Madrid, en el espacio poético de la Asociación Prometeo de Poesía.

1. Óscar Martín Centeno presenta su libro “Las Cántigas del diablo”