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viernes, 28 de marzo de 2008

La moderna 'eva' del lince. En ‘Saliega', una hembra que ha parido 10 cachorros en cautividad desde 2005, está la clave del futuro de la especie.


'Saliega' con dos de los tres cachorros de su primera camada, en 2005. PROGRAMA DE CONSERVACIÓN EX-SITU

MANUEL ANSEDE - Madrid
(publicado en publico.es)

El destino de aquel ejemplar era la muerte. Nació en la Sierra de Andújar, en Sierra Morena, en 2002. Era el tercer cachorro de su camada, en una especie, el lince ibérico, en la cual -en el 75% de los casos- sólo sobreviven dos cachorros hasta el destete. Lo habitual es que el tercero en discordia sea repudiado por su madre o asesinado en enfrentamientos cainitas por la leche materna.

Un mes después de su nacimiento, el lince de Andújar fue capturado y trasladado al Centro de Cría en Cautividad de El Acebuche, en el Espacio Natural de Doñana, en Huelva. Allí pasó de una muerte segura a convertirse en un seguro de vida para la especie más emblemática del mediterráneo español. Y, a pesar de que se barajó denominarlo con una fecha y un número, pasó a ser bautizada como Saliega.

El pasado sábado Saliega parió por cuarto año consecutivo. Tres cachorros, como en 2005, cuando esta hembra protagonizó el primer parto de lince ibérico en cautividad. En total, SaliegaBrisa, la primera hembra nacida en cautividad, también parió dos cachorros, aunque uno de ellos nació muerto (y fue ingerido por su madre) y el otro se encuentra en un estado de salud crítico.
ha alumbrado 10 cachorros, que a su vez se aparearán para obtener más ejemplares. Su primogénita,

Ventaja de doble filo

El éxito reproductivo de este ejemplar y sus vástagos, no obstante, se puede convertir en una amenaza a largo plazo. En el árbol genealógico del lince, el apellido Saliega es ya tan habitual como García entre los españoles. Sobre un total de apenas 200 individuos (sumando las poblaciones de Doñana y Sierra Morena, llevan este apellio la decena de crías, sus futuros nietos y los parientes que dejó en la Sierra de Andújar.

El peligro de la consanguinidad, que azotó hace siglos a las realezas europeas, puede estrangular ahora al gran gato ibérico.

Según los responsables del Programa de Conservación Ex-Situ, uno de sus objetivos es "maximizar la representación genética de la especie en la población cautiva", es decir, evitar su deterioro genético debido a la endogamia. Para la directora del programa, la veterinaria Astrid Vargas, la fecundidad de Saliega "no afecta en absoluto al programa, porque la representación genética de los fundadores se equilibrará, a la larga, con la aportación de los cachorros de otras hembras".

El responsable del programa de especies de WWF/Adena, Luis Suárez, también es optimista: "Los efectos de la consanguinidad tardan en verse, pero luego se arreglan fácilmente". Suárez aporta el ejemplo de la pantera de Florida, una subespecie de puma que en la década de los noventa presentaba unas tasas muy altas de esterilidad, a causa de la pérdida de variabilidad genética. "Con la simple introducción de un macho se arreglaron las consecuencias negativas, revertir estos procesos no es complicado", asegura.

Para Suárez, Saliega es, además de una hembra reproductora, una herramienta política: "La Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente utilizan el programa para decir que la cosa está muy bien, pero se olvidan de que el objetivo no es tener linces en cautividad, sino en el campo".

Suárez añadió que "resulta un contrasentido que, gracias al Programa de Cría Ex-Situ, cada vez estemos más cerca de disponer de ejemplares para recolonizar nuevos territorios y, sin embargo, no seamos capaces de evitar la desaparición de la población de Doñana".

El futuro de Saliega se encuentra entre las alambradas del centro de El Acebuche, como reproductora -hasta su jubilación-, lejos de los atropellos, la caza furtiva, los cultivos de fresón, la leucemia felina y los incendios forestales. "Soltarla sería como condenarla a muerte", asevera Suárez.

Las 65 cópulas con el macho ‘Bustamante’

‘Saliega’ es una habitual en la prensa. En enero, registró un nuevo récord de cópulas en cautividad dentro de su especie. Junto al macho Jub (acrónimo de Jacinto Ulises Bustamante), también procedente de Sierra Morena, se apareó 65 veces en cinco días.

Además de ‘Saliega’ y ‘Brisa’, otras siete hembras del programa de cría en cautividad han copulado esta temporada, tanto en las instalaciones de El Acebuche como en el centro de la Olivilla (Jaén) y en el zoo de Jerez de la Frontera (Cádiz).

La red de centros de cría en cautividad se completará próximamente con tres nuevas instalaciones, actualmente en construcción, en Villafranca (Córdoba), Zarza de Granadilla (Extremadura) y Silves, en el sur de Portugal.

Según la directora del programa, Astrid Vargas, la fase de reintroducción comenzará a partir del año 2010, cuando se disponga de 60 reproductores, el número adecuado de ejemplares para asegurar un buen manejo genético. “El proyecto se está cumpliendo como estaba previsto”, apunta Vargas.

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